Hoy mi abuela, hablando con ella, me dijo que si hay algo que te duele demasiado como para convivir con ello, es mejor pasar un mal trago durante el tiempo necesario hasta que deje de doler, hasta que ya no te importe, y te lo puedas arrancar de las entrañas con un tirón fuerte. Tirarlo lejos. Y no volver sobre tus pasos a recogerlo. Renunciar.
Renunciar.
Esa palabra siempre me ha dado un pavor horrible. Raramente he renunciado a algo que quiero. A veces las cosas que quiero son drogas metafóricas que no me hacen ningún bien. Debería de aprender que renunciar a veces es necesario.
Renunciar a amar(te). Renunciaré algún día, no muy tarde. De momento estoy pasando el mal trago. Ya me lo podré arrancar de las entrañas, borrar las fotos, quemar las cartas, romper las cosas. Mi madre hizo eso cuando le sucedió lo mismo, a mi misma edad. Las historias se repiten, cíclicas, eternas. Es curioso. Mi madre siempre ha sido más fuerte que yo, o más orgullosa, o más impulsiva. Yo no puedo deshacerme de mis recuerdos.
Maybe someday. Maybe somehow.
Âme Noire
viernes 6 de agosto de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)



7 Monedas en mi sombrero...:
Por ahí se pasa. Y no hay remedio. ¿Arrancar? ¿qué hay que arrancar? ¿tu pasado? Es tu vida; es lo único que tienes. Aunque duela.
Si quemas las cartas, borras los recuerdos, rompes las fotos -mi madre también lo hizo- renuncias a lo que te construye. Claro que quisieras estar otra vez virgen como papel en blanco sobre el que escribir/construir otra historia de amor.. Esta vez la buena! Hasta que falle. O hasta que te engañes tanto a tí misma que ya no sepas quién eres tú. Y avanzar hacia el futuro siempre niña, siempre con 19 años, incluso cuando tengas 30.
No, el dolor tiene un sentido. No sólo curte, no sólo deja cicatrices. El dolor construye. Las cicatrices son tejido nuevo que te hace más humana. Renunciar a él es mantenerse perennemente niña, perennemente inmadura. Y repetir los ciclos.
Un día, si llegas a vieja, leerás las cartas, verás las fotos, recordarás las palabras, las caricias y, si has pasado valientemente por todas las etapas, si no has renunciado a vivir y a enamorarte otra vez, y otra, y cuantas te dé la vida, verás con la distancia, desde la riqueza que da una vida plena, en aqué error caíste, cómo te engañaron o te engañaste, y qué fútil e infantil te parecerá ese amor comparado con el que serás capaz de sentir entonces. Y sí, se irá acabando el tiempo, pero eso que te llevas: experiencia, comprensión, riqueza interior. Renuncia mejor a tu caprichosa pretensión de no renunciar a nada y hazte ver que sólo eres una persona, sólo un ser humano. Acepta ser como todos y déjate moldear por un sufrimiento que no es la muerte, aunque duela tanto como la muerte; renuncia a ser irrompible y dite que formas parte de la humanidad, todos porcelanas rotas.
hay también belleza en los collages.
Suerte, Âme Noire
Recuérdame que algún día te invite a un café y te de un abrazo por ese comentario. Por alguna razón, me ha servido bastante.
Mil gracias,
Âme
Joder, he entrado en los comments a decir lo mismo que el señor Huella de perro, pero a ver quien tiene lo que hay que tener para decirlo mejor que él.
Aplastante exposición, felicitaciones señor huella. Âme, aplícate el cuento.
Emmm andaba yo pensando, "aplícate el cuento" si quieres... :-)
Donde habite el olvido,
En los vastos jardines sin aurora;
Donde yo sólo sea
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.
Donde mi nombre deje
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
Donde el deseo no exista.
En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
No esconda como acero
En mi pecho su ala,
Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.
Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,
Sometiendo a otra vida su vida,
Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.
Donde penas y dichas no sean más que nombres,
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
Disuelto en niebla, ausencia,
Ausencia leve como carne de niño.
Allá, allá lejos;
Donde habite el olvido.
(Luis Cernuda dixit)
lo que son las formas
Sí...
Publicar un comentario en la entrada