Amar es un modo de Vivir. Es ver un tango en cada esquina que dobla y en un café sobre la mesa dos historias que se escapan de la punta de los dedos. Es caminar sin pisar la línea de las baldosas y escuchar Yann Tiersen yendo en bicicleta en otoño, cuando las hojas desnudan a los árboles y visten de oro el pavimento.
Me asombra ver con que frecuencia puedes perderte sin darte cuenta en los ojos de un desconocido, navegando en historias a medias que tu mente imagina, y quizá, quien sabe, sean verdad. Andar con las manos en el fondo de los bolsillos, contando las ilusiones que tapizan el fondo de saco de la tela. Y sigue siendo bonito comprar una manzana de caramelo porque es bonita, aunque nunca me hayan gustado (odio que se me pegue el caramelo a los dientes). Ayer, por ejemplo, fue el mercadillo de Sant Antoni en mi pueblo. Olía a almendra garrapiñada y a castañas. Y se caminaba entre tules y artesanía cuajada de sueños. Me sentí en casa. Me sigue costando tan poco como una tarde fría de vaho en los labios y calor en el pecho para sonreír. Y pasear entre los puestos, dejando correr los dedos sobre las telas, jugando con las texturas en las yemas.
Es bello enamorarse sin cruzar una palabra de unas manos que acarician un chelo, es maravilloso llorar porque las notas te cortan las mejillas. Y quedarse quieto en un segundo, para vivir treinta vidas distintas antes de tomar la decisión que hará que descartes veintinueve para quedarte con una. El placer de quitarse unos zapatos nuevos. Y quedarse por la mañana en la cama, hasta que suenan las campanas de las doce de un sábado. No hay nada que hacer. Dejar que se peguen las sábanas. Con suerte, respirar un cabello ajeno y acariciar una piel que no es la tuya como si fuera un tesoro y un enigma. Escribir versos con las manos y con los ojos. Compartir el silencio.
Vivir es reírse en una mesa apartada de un café. Y dolerse de ausencia. Abrasarse de espera e incertidumbre. Amar cada uno de los segundo de un minuto que pasa sin que lo veas. Y llevar en el bolso caramelos de violeta con forma de flor. Es pegarse al paladar una onza de chocolate negro y dejar que la lengua lo funda lentamente.
Regalar un beso de cacao justo después.
Âme Noire



5 Monedas en mi sombrero...:
Quiza te digan esto muy de seguido, o quiza no te lo digan, sea cual sea el caso quiero decir que: no siempre tengo las palabras para epresar lo que quiero, y cuando las tengo se ue hay cosas que se quedan en el tintero, pero a mi parecer tu sabes expresar a la perferccion lo que siento. Me gusta... no, no me gusta, me encnata lo que escribes.
Gracias por tomarte tiempo en dedicarme unas monedas en el sombrero. Hacía tiempo que nadie dejaba unas sonrisas por aquí.
Âme Noire
:))
Bueno, ahora con la ley antitabaco falta el humo en la ecuación, pero no habría podido decirlo mejor.
Besos.
Mmmm, compañero circense de las palabras, no soy amante del humo más que en las noches de hoguera o los juegos de magia. Aún así, gracias por tu tiempo y palabras. Glad to see you in my little garden.
Gracias por tus sonrisas, Huella ; P
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