jueves, 9 de julio de 2015

El sexo prohibido





A nueve de julio de 2015, 21:01h. Escuchando la BSO de Gladiator y con el aire acondicionado a todo trapo. Me gustan las personas.

No, no me refiero a la humanidad. La humanidad me hace creer en la tenencia de armas a la americana. Me refiero en el terreno sexual. No es nada nuevo, mis padres lo saben desde los 16. La gente con cabeza que me conoce también. Me gustan los cerebros. Y los cerebros no tienen vagina, ni pene, ni tetas (pero se agradece que vayan acompañados del pack “happy meal”. Lo pilláis? Happy MEAL. En fin, da igual). Y no me refiero a un estado filosófico y bohemio lírico de “Oh, todos los cuerpos son bellos” pero luego me repugna meterme en la cama con algo que no esté en mi menú habitual. No. Me he acostado con mujeres y con hombres. Pienso que el cuerpo femenino es brutalmente más bello que el masculino, estéticamente, esto es así. También es así que a veces hecho de menos un hombre en mi cama (o en el suelo, o en el sofá, o en la pared...). Igual que es cierto que llevo más de un año sin sexo. Porque necesito de un vínculo emocional o intelectual
para intimar sexualmente con alguien. Llamadlo demisexual, sapiosexual, zona gris de la asexualidad. Llamadlo como os de la gana. El tema es que mientras haya un cerebro potente debajo de la carcasa me gusta. Yo me follo mentes.

Espera, creo que la masa sexualmente cohibida no lo capta: ME FOLLO MENTES.

Decidlo conmigo, es liberador, es un ejercicio de catarsis: ME FOLLO MENTES.

Y lo gracioso es que mis padres, por ejemplo, un estandarte de la izquierda progresista, de los que corrían para que no les dieran de hostias en las manifestaciones, al leer esto me dirían:

“Por Dios, bórralo, que tú eres un funcionario público, nunca sabes a quién te vas a encontrar que mande por encima de ti!”


Sí, señores, 2015 en España. País laico (JA), moralmente abierto (JA por dos) y tolerante (JA por tres). Somos una sociedad solidaria, pero solo cuando se nos da algo a cambio (como dice nuestro bienamado lider). Pero aún se mira de reojo a las personas con sexualidades abiertamente diferentes. Aún se lleva en secreto celado el hecho de no profesar la religión mayoritaria. 

Y ¡OH DIOS MIO! Dios nos pille confesados si es una ramera del averno, una mujer que debería llevar puntilla e ir a misa, quien hace bandera de una sexualidad liberada.

Me repugna. Me repugna esta sociedad hipócrita, de boca pequeña donde todos tienen un amigo Gay y se cuelga la bandera del orgullo una semana al año para que quede bien en los telediarios. Donde todos somos muy abiertos y muy progres “pero mi hijo no es así” y “No le compres muñecas al niño que nos va a salir raro”.

Vivimos en un país que sigue parado en un día de la marmota eterno que aún no se ha liberado de las cadenas de una dictadura que reprimía socialmente las personalidades diferentes. Donde la palabra libre era igual a “lo que diga el que manda”.

Y hoy en día está de moda se diferente, pero diferente “de bien”.


Vivimos en un mundo loco. Tan loco que la gente se muere de hambre pero paga mercedes. Y está más bien visto un tertuliano de programas de mierda que un maestro. Donde cobra más un futbolista que un médico. Donde un político dice que la mujer cuanto más desnuda más elegante y no le suspenden pero dimite otro por chistes de hace cuatro años.

En serio, superad la frigidez mental.

Dejad de follaros el escaparate y acostaos con un cerebro.


Aunque sea masturbaros el vuestro.  

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